Adaptación al cambio: los cuatro pilares que hay que tener en cuenta para humanizar la tecnología

Mariela Mociulsky, fundadora y CEO de Trendsity, dio cátedra sobre cómo implementar la comunicación 5.0

LA NACIÓN por Victoria Vera Ziccardi

Fue durante el capítulo 9 de “Negocios del Futuro”, un evento de LA NACION, que Mariela Mociulsky, fundadora y CEO de Trendsity –consultora boutique especializada en proyectos de investigación de mercado con valor agregado para la toma de decisiones de negocios– y mujer distinguida dentro de los 250 gamechangers mundiales en inteligencia de mercado, vaticinó qué cuestiones tendrán que tener en el radar las empresas para prosperar en la nueva “era del cambio”.

“Estamos en un momento de confluencia de distintos temas y fuentes de incertidumbre como lo son la crisis climática, los conflictos bélicos, las desigualdades y las brechas que se van intensificando a medida que avanza la tecnología, la inclusión financiera, la brecha de género y el hambre, entre otros temas que ponen de manifiesto la necesidad de adaptación al cambio”, dijo Mociulsky al abordar el tema.

Para la experta, esta “revolución del conocimiento” que se está dando genera como resultado en los ciudadanos una incertidumbre respecto de las habilidades que se van a requerir en el futuro, de cuáles van a ser las personas que van a poder acceder a dichas capacidades y qué habrá que hacer para no quedar obsoletos. Eso, según explicó, genera angustia e inestabilidad que además se adiciona a un contexto económico que en el caso de la Argentina presenta problemas de inflación. “Todo este combo de fuentes de incertidumbre desata problemas de salud mental como ansiedad, insomnio y problemas de concentración que son cada vez más profundos”, afirmó.

Comunicación 5.0 con la humanidad en el centro

Mociulsky explicó que la nueva comunicación tiene como eje principal poner a los humanos en el centro. Esto contempla entender sus preocupaciones, motivaciones y tensiones, no solo desde el rol que tienen como consumidores, sino contemplando la humanidad en su totalidad. “La idea es poder restablecer propósito y gestionar los vínculos con los colaboradores, stakeholders y proveedores desde un abordaje basado en valores y tensiones sociales”, aseguró.

Pensar de una forma abarcadora hace que sea menos complejo entender el mapa de situación actual, aseguró. “Por un lado tenemos grandes fuerzas o tensiones opuestas, pero que son igualmente importantes: la primera es la necesidad de expandir las posibilidades, exacerbar la sensibilidad, creatividad y libertad de pensar la mejor versión de nosotros mismos; y por otro, la necesidad de seguridad que hace foco en la racionalidad, y en ella, los garantes y las certezas juegan un rol clave”, afirmó.

De igual manera, reveló que aparecen dos tensiones: el anhelo de pertenecer a algo más colectivo y la necesidad de desarrollar la propia identidad. Sobre la primera, detalló que hace a la trascendencia y brinda un sentido de pertenencia en un mundo en el que se vuelve fundamental sortear la sensación de orfandad. Como ilustración, citó la diversidad, la tolerancia y la sustentabilidad. En contraposición, aparece el desarrollo de la propia identidad, que engloba aquellos conceptos vinculados a elegir el propio camino, expresar la individualidad y poder diferenciarse en un mundo en el que los mandatos son más cuestionados.

“Todos esos conceptos son importantes y lo ideal es tenerlos en equilibrio para poder sentirnos a flote en una situación global de incertidumbre y de cambio de paradigma”, dijo Mociulsky.

En última instancia, mencionó cuatro pilares a tener en cuenta para que la tecnología humanice y se mantenga en equilibrio:

  • Conciencia: en ella, los verbos que se utilizan para comunicar están relacionados con regenerar, enamorar, re encantar, desafiar y transgredir lo establecido. “Necesitamos transparencia porque eso da tranquilidad de que lo que nos dicen es cierto; ejemplos de esto son los valores claros y la comunicación empática que promueven espacios de intercambio”, dijo Mociulsky.
  • Expansión: implica hacer que la experiencia del usuario sea cada vez más lúdica, que se pueda personalizar y explorar. Estrategias que busquen sorprender, divertir, generar nuevas narrativas y trabajar en una comunicación envolvente son focos ideales para trabajar, aseguró.
  • Certezas: pensar cómo desde la comunicación se puede, por un lado, rescatar las raíces, y por otro tener datos sólidos. “Es un mundo ordenado, donde quienes comunican tienen la función de ser expertos validados y de actualizarse y apoyarse en plataformas con el fin de dar confianza con la información”, manifestó la experta.
  • Bienestar: se basa en simplificarle a los usuarios y colaboradores las distintas opciones que tienen en el mundo para ser su mejor versión. Para alcanzar esto, la especialista sugirió generar contenidos relevantes para cada una de las audiencias y segmentos, contando historias de superación y adecuando los contenidos al tono de las emociones de las personas.

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