Opinión. Nuevos estilos de vida, nuevos formatos de vivienda

LA NACION

Mariela Mociulsky es fundadora y CEO de la consultora Trendsity, y analiza los nuevos formatos de viviendas que trajo la pandemia

Los cambios que impuso esta pandemia y la consecuente cuarentena impactaron profundamente, como una suerte de laboratorio social que aún no sabemos exactamente donde terminará. Sin embargo, ya se vislumbran cambios en las percepciones y motivaciones que generan conductas diferentes e impactan en la forma de pensar la vida cotidiana, actividades, alimentación, configuraciones familiares, consumo materiales y culturales y por supuesto trabajo, educación y vivienda.

El COVID-19 provocó una migración forzosa de la oficina a nuestros hogares. Este cambio masivo, junto con tendencias que se venían gestando como la mayor flexibilidad en relación a los espacios para trabajar, el hogar como centro de actividades, los dispositivos y la conectividad, ya facilitaban el trabajo remoto y venía creciendo la automatización de los trabajos. La aceleración de estas tendencias va determinando nuevos estilos de vida y de necesidades de espacios. En esta situación que trajo la coyuntura, se encontraron repentinamente teniendo que convivir muchas horas, miembros de la familia de diferentes generaciones y con distintas actividades en un mismo lugar, intentando mantener estudio y trabajo. Como ya anticipaba Sygmunt Baumann, cada vez encontraremos más nómades, “ejércitos de trabajadores remotos” que conforman una nueva fuerza laboral trabajando desde sus hogares o espacios compartidos, pero lo que no se anticipó, es la urgencia de reorganización de los hogares para esta nueva realidad. Se prevé que se volverá a los espacios de trabajo, pero en una suerte de blend con la modalidad remota, y que se buscará entonces, vivir en lugares con mayor disponibilidad de metros y servicios.

Los cambios en el futuro del trabajo se anticiparon y determinaron también la necesidad de volver a pensar los espacios, tanto las formas de trabajar como las zonas donde residir, el hogar, la convivencia. Y también el presupuesto para la vivienda, especialmente para los jóvenes que ven cada vez más alejada la posibilidad de independizarse y por lo tanto surgen opciones que crecen en la demanda y también la oferta acerca formas de respuesta. La posibilidad de compartir un alquiler con amigos es una alternativa cada vez más frecuente, y es todavía más interesante si encuentran en el mercado las opciones que reúnan las posibilidades de vivir de manera acorde a sus valores. Hasta hace poco, la tendencia al co housing, estaba muy relacionada con los adultos mayores como forma de compartir servicios y actividades acordes a su etapa de vida, sin embargo, en este contexto, el concepto se está resignificando para otros segmentos etáreos y perfiles de estilos de vida.

Algunos ejemplos ya están en pleno desarrollo en distintos lugares del mundo, logrando conjugar varias de las tendencias vigentes como la necesidad de independencia de los jóvenes, un mayor contacto con la naturaleza, espacio para huertas, mantener una alimentación saludables, utilizar energías renovables, compartir gastos de servicios y hasta elementos como herramientas y utensilios. También existen propuestas tendientes a atender las necesidades de diferentes estratos de nivel socioeconómico y combatir la inequidad, en un contexto de crisis económica global.

Desarrollos recientes impulsados durante la pandemia

Aldea ecológica. En agosto de 2020, la puesta en marcha de una aldea ecológica, The Bridge, lanzó un proyecto de desarrollo en Harrisburg, Pensilvania. The Bridge está convirtiendo una escuela secundaria abandonada en una aldea ecológica, que contará con una granja cubierta, 50 departamentos para una variedad de niveles de ingresos, espacios comerciales y un espacio de trabajo compartido. La compañía eligió Harrisburg como su primer sitio para abordar los problemas de accesibilidad y desigualdad en la ciudad. Alrededor del 30% de los residentes de Harrisburg viven en la pobreza, y los residentes negros tienen el doble de probabilidades de experimentar la pobreza que los blancos. Además, quienes viven en Harrisburg tienen acceso limitado a alimentos y productos frescos y saludables; la ciudad solo tiene un supermercado y las tiendas locales venden principalmente alimentos procesados. La granja vertical del puente producirá cultivos a los que los lugareños normalmente no pueden acceder.

Ciudad autosuficiente. En septiembre de 2020, Guallart Architects, con sede en España, dio a conocer la Ciudad Autosuficiente para la provincia de Hebei, cerca de Beijing, en China: un concepto de vecindario que podría producir su propia comida y energía. El complejo de viviendas tiene grandes techos en ángulo para paneles solares, invernaderos para cultivar alimentos e impresoras 3D en los espacios de los creadores de la comunidad. En caso de interrupciones de la cadena de suministro causadas por escenarios como COVID-19, el complejo de la ciudad proporciona a los residentes los recursos necesarios para mantenerse por períodos prolongados. Los edificios, hechos de madera laminada cruzada sostenible, tienen como objetivo reducir y reutilizar los residuos del complejo siempre que sea posible.

Autocaravanas. Para satisfacer los deseos de los consumidores de trabajar y vivir a distancia, en julio de 2020 se lanzó Kibbo en los Estados Unidos: una red de espacios de vida remota para autocaravanas. Todos los sitios de Kibbo ofrecen wifi, instalaciones de cocina, gimnasios, servicios de lavandería y áreas recreativas. Kibbo satisface la nueva demanda con una plataforma conveniente y una oferta de servicios, que se adapta a lo que necesitan los trabajadores jóvenes y aventureros. Una forma de ofrecer una escapada única que combine el trabajo y los viajes con la comodidad del hogar, específicamente orientada al nuevo trabajador remoto.

Alquiler inteligente. Con sede en Tel Aviv y Nueva York, TULU ofrece a las personas que viven en complejos de departamentos artículos para el hogar que pueden alquilar. TULU trabaja con los propietarios de edificios para configurar habitaciones de alquiler inteligentes para los inquilinos, y está diseñado para ayudar a los consumidores con espacio de almacenamiento limitado o fondos para acceder a los artículos que necesitan. Los productos disponibles para alquilar incluyen elementos esenciales (como batidoras KitchenAid, aspiradoras, herramientas y colchones de aire), así como artículos recreativos (incluidos cascos de realidad virtual, Playstations y proyectores). Las tiendas de alquiler inteligentes de TULU están abiertas las 24 horas, los siete días de la semana y cobran una tarifa fija o por hora, según el artículo. A la luz de COVID-19, el segundo trimestre de 2020 vio a TULU girar para vender también CPG y productos alimenticios de uso diario, entre ellos pastas, jabón y papel higiénico.

En síntesis, a medida que el trabajo remoto se convierta en la nueva normalidad, muchos consumidores optarán por combinar el trabajo con un estilo de vida que les permita disfrutar lo que realmente valoran optimizando costos. Una oportunidad para dar respuesta desde las iniciativas de la oferta.

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