Cómo piensa y qué espera del trabajo cada generación

Adaptabilidad, guía, equilibrio entre la vida personal y la laboral, libertad: las principales pretensiones en el mundo laboral que determinan las relaciones con los jefes, según una experta en tendencias

LA NACION por Luján Berardi

Una forma humana de entender el mundo es la catalogación y división de grupos con base en características comunes, y esto es aplicable tanto para la naturaleza como para la vida social y la laboral. Así, en la convivencia que se da hoy de los diversos grupos generacionales (alpha kidscentennialsmillennialsgeneración X y baby boomers), resulta necesario entender sus anhelos y comportamientos en el ambiente de trabajo.

Con el fin de conocer a cada una de estas, Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity y consultora de investigación y tendencias, realizó una presentación enfocada en explicar cómo piensa cada una y qué esperan del mercado laboral, en el contexto del Summit de Recursos Humanos organizado por LA NACION.

El punto de partida fue definir, justamente, qué es una generación: “Un grupo de individuos nacidos durante un período específico y que comparten características claves que los distinguen de otras cohortes”. Básicamente, como completó Mociulsky luego de mostrar una diapositiva con esa caracterización, “compartieron hitos históricos que los fueron atravesando y determinando en sus motivaciones, intereses y estilos de vida”.

Los distintos grupos son: alpha kids, nacieron entre 2010 y la actualidad; los centennials, conocida también como generación Z, entre 1999 y 2009; los millennials, entre 1982 y 1998; la generación X, entre 1965 y 1980; y los baby boomers, entre 1944 y 1964.

“Los más chiquitos” (alpha kids), que nacieron con la tecnología bajo el brazo y van a ver el desarrollo de la inteligencia artificial, buscan inmediatez y agilidad, a la vez que les molesta la monotonía. Están integrados con la tecnología, y “esperan que todo sea más rápido y fácil -continuó explicando Mociulsky-. Valoran los atajos de la IA. Son más pragmáticos y menos idealistas que sus padres”.

“No me gusta estar trabajando muchas horas sin descanso”; “Lo más importante es que sea divertido. Lo peor es que sea largo y aburrido”; “Mi trabajo ideal sería trabajar desde la computadora, en mi departamento, desde algún lugar del mundo”, fueron algunas de las frases destacables con las que algunos chicos contaron sus expectativas futuras.

Este grupo va a buscar que sus jefes les faciliten la innovación tecnológica, las respuestas ágiles, entendiendo que lo clave, para ellos, es el cambio.

“La generación Z es la que hoy nos desvela en cada empresa: cómo convocarlos, enamorarlos, cómo pensar que no haya tanta rotación, cómo pensar el plan de carrera, cuáles son los beneficios. Ellos vivieron la llegada de Facebook, de iPhone, YouTube. Se preocupan por la sustentabilidad y el calentamiento global”, explicitó la especialista. Mientras buscan libertad, también les interesa la guía y la motivación. “No quieren hipotecar el presente por un futuro mejor, porque no sabe si va a ser mejor”, agregó. En cuanto a la relación con los jefes, buscan la autenticidad, valores, propósitos y compromiso social.

Por su parte, los millennials tienen una característica principal: la adaptabilidad. Buscan independencia y un balance entre la vida personal y su carrera, con la que están comprometidos. Quieren trabajar de algo que los apasione, pero tienen “alma de emprendedores”. Comparten con los anteriores la búsqueda de propósito.

Más alejados de estos ideales, la generación X, criados tras las utopías de los 60, son “acusados de workaholics”, muy dedicados al servicio y al trabajo en equipo. Aunque les interesa el equilibrio personal-laboral, también muestran gran compromiso con el trabajo.

“El trabajo tiene que volver a tener humanidad […], usar las herramientas digitales como lo que son: herramientas, no soluciones”, señaló uno de los testimonios que se escuchó en la presentación sobre las expectativas que caracterizan a los representantes de esta categoría. Están dispuestos a la resiliencia, apuntan a los resultados y a ser reconocidos por ellos.

Su creencia es “tecnología para la humanidad, no en reemplazo de la humanidad”. Una generación dispuesta al sacrificio, ambiciosa y con pretensión salarial por encima del promedio.

Por último, los baby boomers, adultos mayores, muchos todavía activos en el mercado laboral, tuvieron que “resignarse” a incorporar las nuevas tecnologías, y hoy les interesa compartir sus valores como líderes.

“Los baby boomers quieren ser reconocidos y tener el prestigio de todo su recorrido y lo que aportan como líderes, toda la experiencia que puedan aportar a estas nuevas generaciones, que muchas veces tienen herramientas, tecnología, pero no la experiencia de vida para ponerla en práctica”, concluyó Mociulsky.

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