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Marzo 2020

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Newsletter Trendsity, Marzo 2020

Marzo parece haber puesto al mundo un freno: asistimos a una reorganización mundial frente al avance del COVID-19 que es la más significativa en muchas décadas.

Todos los aspectos de nuestra vida en sociedad (trabajo, salud, ocio, educación, vínculos, entretenimiento, etc) están bajo la lupa y en plena transformación.

Aquí algunos de los cambios y comportamientos sociales que emergieron en este mes de inusitada ebullición global, organizados en las Megatendencias que seguimos desde Trendsity y que venimos analizado y monitoreado a través de metodologías online:

Fronteras porosas
La hora mundial del trabajo remoto: 

Hablábamos de fronteras más flexibles y porosas en el mundo del trabajo. Ya no es una opción o una tendencia de algunas empresas, industrias, ni la modalidad de trabajo de los freelancer. Con la llegada del COVID-19 el mundo entró en una estresante y veloz carrera por adaptarse al trabajo remoto, para evitar más pérdidas y para no hundir más la economía mundial, dado que se anticipan peores pronósticos económicos luego de haberse declarado la pandemia. 

Mientras que las empresas se adaptan a la migración forzosa y aún cuando muchos suponen que este experimento social y económico global puede correr las fronteras del trabajo -y demostrar en muchos casos que el teletrabajo es posible e incluso recomendable- sobran las preguntas: ¿Es suficiente la infraestructura de conectividad con la que contamos en Argentina? ¿Están todas las empresas en condiciones de hacerlo? ¿Qué ocurre con la brecha de acceso ? ¿Qué pasa con la inclusión laboral, social y educativa de sectores que no tienen esos recursos

Por otra parte, ¿está el Management preparado para el trabajo remoto? ¿Es todo el mundo apto para trabajar a distancia? ¿Qué pasa con el empleo informal y con todos los trabajos que no pueden hacerse online? ¿Con temas regulatorios y de derechos laborales y de gestión de los datos corporativos? Todos interrogantes que habrá que transitar en los próximos meses.

Raíces móviles
De vuelta de la globalización a la aldea:


Una de las grandes enseñanzas de lo que está ocurriendo en el mundo con el COVID-19 tiene que ver con volver a los lazos más primigenios y comunitarios, que resurgen más fuertes que nunca. 

En los barrios y las ciudades se ponen en funcionamiento redes de vecinos con iniciativas para ayudar con compras brindando horarios flexibles para ancianos en supermercados. En Madrid, se duplicó la oferta de “cuidadores”, jóvenes  y estudiantes que no pueden trabajar/estudiar por la cuarentena pero se ofrecen para cuidar animales, o cubrir necesidades de mayores y vecinos.

En tiempos de cuarentena, con familias enteras en sus casas, el hastío también se hace sentir. Influencers y celebridades dan clases gratuitas en redes sociales para combatir el aburrimiento. Internet, es el gran reservorio y reaseguro para el humor y los memes que se viralizan y que ayudan a digerir en red una realidad muy adversa y plagada de incertidumbres. En Argentina, el fenómeno se replica, historias, conciertos y vivos de IG son furor.

Egobalance
Resistiré: entre balcones de la esperanza y vida indoor. 
 

En Europa, epicentro de la pandemia, las personas en cuarentena dan pelea a la tragedia desde la creatividad y el arte: desde los balcones, cantando y bailando

Primero en Italia -el país más castigado-. Lejos de dejarse caer por la angustia y la incertidumbre, surgieron espontáneamente las iniciativas –que se hicieron virales al instante- de diferentes personas, tratando de mantenerse optimistas y con el ánimo en alto, con un efecto contagio en sus vecinos. Hasta un tenor en Italia, dio un concierto desde su balcón que conmovió al mundo. 

Fiestas” de balcón a balcón, formas innovadoras de hacer “deporte y ejercicio” pero también, agradecimiento. En España, se coordinó en las redes horarios y días para aplaudir al unísono al personal sanitario y procurar ánimo en la comunidad. Aquí también han cobrado vida los balcones en múltiples maneras, además del aplauso del agradecimiento clásico de las 21 hs. Puertas adentro, la vida indoor florece, resiliente y creativa: se multiplican las apps para pasar el tiempo, jugar, conectarse, ejercitarse. Hasta las terapias virtuales se multiplican frente a la incertidumbre del contexto. Es indudablemente una situación inédita que nos pone ante un gigantesco laboratorio social. 

Neoconectividad
Biometria, algoritmos y geolocalización: ¿salvación o vigilancia masiva?
 

El primer aviso de alerta de un virus con efectos de neumonía y posiblemente con foco en un mercado de Wuhan (China) no fue de las autoridades sanitarias locales ni de la Organización Mundial de la Salud –que fue el 9 de enero-, tampoco del US Centers for Disease Control and Prevention– que fue el 6 de enero-, sino que fue el 31 de diciembre de 2019 y vino de parte de una plataforma de inteligencia artificial de salud canadiense (BlueDot) que utiliza un algoritmo que conecta noticias, trazados y redes de enfermedades de animales y plantas.

Parte neurálgica de un nuevo escenario para la ciencia y puntualmente la epidemiología es el trabajo en conjunto con especialistas en macro-datos, un cambio de paradigma que ya está extendido en Asia, sobre todo para entender el recorrido geo localizado del virus, prevenir contagios y diseñar políticas para frenar la propagación, como han hecho países como Corea del Sur y la misma China.

Desde ya, hay alertas respecto del los sistemas de vigilancia biométrica que se pueden instalar como “normales”, incluso para alertas posibles de nuevos brotes. El historiador Yuval Harari por ejemplo, ya advierte que si bien puede ser una ventaja, el peligro es que esos datos puedan ser usados por gobiernos y empresas en su beneficio o para justificar propaganda, seguimiento de las personas, manipulaciones, entre otros.

Conciencia de responsabilidad
La vida en cuarentena: un mundo en stand by y lo que vendrá:
 
Un mundo globalizado que la comunidad científica nos pide parar como única alternativa para detener el virus, a pesar de las consecuencias económicas y sociales que pueda tener. La necesidad de aislamiento social y cuarentenas requiere un compromiso individual, social y gubernamental y los líderes mundiales que aún no lo deciden, son señalados por el resto del mundo con preocupación.

La crisis global se contrarrestan con efectos positivos y secundarios, que curiosamente entran en sintonía con las demandas contra el cambio climático: en muchas regiones, la ausencia de personas, autos e industrias permite reducir la contaminación, en Venecia las aguas de los canales se vuelven cristalinas o bien aparecen animales en calles, comercios y casas.

Quizás el gran cambio que tengamos que atravesar como sociedad global es entender que probablemente nada volverá a ser como antes, incluso si se lograran aplanar las curvas de contagio. Puede ser que, un mundo post COVID-19 sin tratamientos efectivos ni vacuna necesite de más aislamiento social y tenga que asumir cambios profundos en cómo vivimos, nos comunicamos, trabajamos, entretenemos, consumimos, estudiamos. Será el turno de una nueva etapa,  de una “economía del confinamiento” pero también de tiempos de cierres de brechas, de mayor cuidado y colaboración entre todos, de una sociedad más solidaria y comunitaria. En este nuevo contexto, necesitamos de marcas que puedan acompañar con sus propuestas y tonos la situación del consumidor frente al aislamiento y la incertidumbre.
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